Por Francisco Darmendrail
Periodista titulado de la Universidad de Concepción
Magíster en Historia Económica y Empresarial Universidad Adolfo Ibáñez.
Pocas veces reparamos en los orígenes del periodismo nacional desde una mirada que combine contexto histórico, voluntad política y acción concreta. Más allá de las valoraciones ideológicas que puedan suscitarse, existe una figura fundacional sin la cual no podríamos hablar con propiedad del nacimiento del periodismo en nuestro país: José Miguel Carrera.
En 1811, comprendiendo la importancia del poder de las ideas y de su difusión, Carrera gestionó y trajo a Chile la primera imprenta que llegaría al territorio nacional. Esta acción no fue fortuita ni decorativa: fue una decisión estratégica. En medio de los vientos revolucionarios que soplaban desde Europa y América, entendió que una nación en construcción necesitaba no sólo armas, sino también palabras. Así nació La Aurora de Chile, el primer periódico nacional, editado a partir de febrero de 1812. Carrera encargó la dirección de este medio a Fray Camilo Henríquez, destacado intelectual y humanista, y nombró como tipógrafo al estadounidense Samuel Burr Johnston. La visión era clara: Chile necesitaba una voz propia.
La creación de La Aurora de Chile marcó un punto de inflexión: dio inicio al periodismo como herramienta de construcción republicana, de formación de opinión pública y de difusión de ideales emancipadores. Si bien es justo reconocer el rol intelectual de Camilo Henríquez en su redacción, también lo es reconocer que nada de esto hubiese sido posible sin la visión, gestión y liderazgo de José Miguel Carrera. Fue él quien hizo posible que el periodismo naciera en estas tierras.
Tras su paso por el gobierno y su trágico exilio, Carrera no dejó de luchar por la libertad de América. Su vida terminó injustamente en Mendoza, fusilado el 4 de septiembre de 1821. Aquel día, enfrentó la muerte con valentía y dignidad, pronunciando una frase que aún estremece por su profundidad: “Muero por la libertad de América”.
Historiadores como Benjamín Vicuña Mackenna y José Toribio Medina lo han reconocido. Vicuña destacaba la belleza y el vigor de sus proclamas. Medina recopiló decenas de textos que muestran su dominio de la retórica y su visión política. Y, sin embargo, Carrera rara vez aparece en los homenajes de la prensa chilena. Se recuerda con justicia a Fray Camilo Henríquez como redactor de La Aurora, pero se omite a menudo a quien posibilitó su existencia.
Por eso, como periodista formado en la Universidad de Concepción, y como Socio Honorario del Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera, es necesario que se reconozca oficialmente a José Miguel Carrera como Padre del Periodismo en Chile. No es un capricho ni una disputa de títulos: es un acto de memoria histórica y reivindicación intelectual. Hoy, cuando el ejercicio del periodismo enfrenta desafíos globales, recordar a quienes lo fundaron como un acto emancipador no es sólo justo, es urgente.