«Tenía mucho interés en las matemáticas, en la física, en la química, en la ciencia. Me gustaban muchísimo, realmente las disfrutaba. Entonces, era obvio que iba a entrar a ingeniería civil», recuerda Gloria Ledermann Enríquez, sobre el origen de su vocación.
La ingeniera civil industrial de la Universidad de Concepción, recuerda el inicio de su exitoso camino profesional que hoy la convierte en una de las 30 mujeres reconocidas por «El Viaje de Ser Ingenieras 2026», de la organización Mujeres Ingenieras, premio que recibió en una ceremonia que se desarrolló en Santiago, en el espacio NIDO Lucía, a la que asistió el decano de la Facultad de Ingeniería, Pablo Catalán Martínez.
Gloria Ledermann, estudió en el Colegio Inmaculada Concepción, donde cursó toda su educación escolar rodeada sólo de compañeras mujeres. Ahí, asegura, una buena profesora de matemáticas inclinó la balanza hacia la ingeniería. «Tenía una fascinación por las matemáticas, y me era más fácil que el resto de las cosas. Claramente no tenía facilidad en la parte humanista, y eso me marcó a elegir esta carrera», cuenta.
Adaptarse para iniciar al viaje
El ingreso a la Universidad de Concepción fue un cambio de escenario radical. De un colegio sólo para mujeres, pasó a una generación de más de 800 estudiantes. «Yo venía a un colegio de puras mujeres y llegas a una universidad en que la mayor parte de los estudiantes son hombres. Te marca bastante», afirma.
Pese a ese contraste, eligió Ingeniería Civil Industrial con total convicción. «La vida universitaria es fascinante, el campus es precioso. Me hice de grandes amigas y amigos, lo pasé muy bien», relata. Eso sí, tuvo un costo en horas de sueño. «Entre lo que te exigía la universidad y pasarlo bien, lo único que te quedaba era dormir poco», admite.

Los conductores que marcaron el viaje
Ledermann recuerda con mucho aprecio lo aprendido con la profesora Lorena Pradenas, de la Facultad de Ingeniería, en la asignatura métodos de optimización, donde llegó a ser su ayudante. «Me exigió muchísimo como alumna y aprendí mucho de ella», dice.
También destaca al profesor Alejandro Andalaft, con quien realizó su memoria de título y quien fue su profesor en varios ramos. «Son los dos profesores que claramente recuerdo con muchísimo cariño. Cuando voy a la Universidad nos encontramos y tenemos mucho cariño recíproco», afirma.
Al egresar, reconoce que tuvo esa duda sobre lo desconocido. «Disfruté estudiar la carrera en la Universidad de Concepción. Eran seis años, y cuando terminaron me decía: ¿qué voy a hacer ahora si esto me gustaba mucho?».
Con el título en mano, llegó la incertidumbre de los años 90. Buscar trabajo significaba revisar los avisos del diario y así lo hizo. “Salían avisos impresos, y decía que se buscaba un ingeniero civil mecánico y yo era civil industrial. El trabajo era en Viña del Mar, para una multinacional. Postulé por si acaso y quedé y era Copec Móvil, la planta lubricante”, recordó lo que fue el inició de una carrera de 29 exitosos años.
El cambio de ruta: giro hacia el marketing
Trabajó principalmente en planificación comercial y marketing, llegando a la Gerencia de esta área, cargo que ocupó durante 14 años, hasta el 2025. «Tuve un desarrollo de carrera, la verdad, muy privilegiado», reconoce. Pero también matiza en que «todo eso se dio con mucho esfuerzo, no lo niego, con mucho sacrificio».
Hoy, ese viaje sigue. Ledermann es directora de empresas filiales de Copec. También es asesora de empresas y consejera de la Facultad de Ingeniería UdeC, rol que asumió el año pasado. «Estoy muy contenta en este año y fracción que llevo en el rol de directora, de consejera y de asesora de empresa. Es una nueva etapa que estoy disfrutando mucho», afirma.
En paralelo, hace mentorías a otras ejecutivas. «Sí he hecho muchas mentorías a ejecutivas que ya están trabajando y que necesitan algún tipo de orientación», cuenta.
Así terminó construyendo casi tres décadas de carrera en marketing, un destino que ni siquiera contemplaba al salir de la universidad. «Tengo compañeras de la UdeC que hoy trabajan en cosas totalmente distintas, en distintas empresas. Y ahora, además, todo lo que tiene que ver con emprender (…) nunca pensé que yo iba a terminar en marketing. Nunca», admite.

Consejos para quienes inician el viaje
Para las nuevas generaciones Gloria Ledermann tiene un mensaje claro. «Estudiar ingeniería es algo sumamente factible, que uno lo disfruta, si te gustan las cosas de la ciencia. Te abre un abanico de oportunidades que es infinito», sostiene.
Admite que el aprendizaje no termina con el título, ya que «en los últimos diez años me dediqué a trabajar y estudiar, y sigo estudiando. Ahora, más que nunca, hay que estudiar siempre».
Asegura que el reconocimiento de Mujeres Ingenieras llega en un momento simbólico para su carrera profesional. Es casi tres décadas después de su egreso, justo cuando retomó el vínculo formal con su alma máter como consejera de carrera. «No hay nada mejor que, después de casi tres décadas, tu Universidad, tu alma máter, te reconozca», expresa.
Es el viaje de una ingeniera que sigue con ruta propia y mucho camino por recorrer. «Soy una agradecida de la Universidad y trato de mantener el vínculo. Creo que cuando uno tiene un minuto en que puede aportar y retribuir, aunque sea un granito de arena, es bueno hacerlo», concluyó.
